La importancia de la música en los niños

La introducción de la música en la educación tiene grandes beneficios que permanecerán durante toda la vida de una persona.  La música fomenta la creatividad, una característica que se perfila como una de las figuras clave en el desarrollo personal y profesional del futuro. Muchos pedagogos musicales  han enfatizado el valor de la música impartida desde los primeros momentos de vida como sustento sensorial para el posterior aprendizaje pues, según afirma la teoría piagetiana, las experiencias previas son la base para los nuevos conocimientos.

La estimulación temprana surgió para atender adecuadamente a aquellos niños que padecían alguna deficiencia o que a causa del parto requerían unos cuidados preferentes. Los importantes logros alcanzados con ellos llevaron a su extensión con niños sanos, pues las investigaciones demostraron que la evolución cerebral es enorme en los primeros años de vida.

Dentro de la atención temprana, la estimulación musical infantil produce grandes beneficios. Ello ha llevado a plantearse el trabajo con estos estímulos antes incluso del nacimiento, pues el sentido del oído es uno de los que más tempranamente se desarrolla.

Los beneficios que reporta la música a los niños son muchos y entre ellos se encuentra que proporciona tranquilidad y les calma en momentos de estrés, estimula su inteligencia emocional, ayudando a los pequeños a relacionarse con los demás, y proporciona un mayor sentido del equilibrio, fundamental cuando empiezan a andar.

Conscientes de que la música es un elemento indispensable en el desarrollo de las personas, los profesionales han apostado por introducir su aprendizaje en las escuelas infantiles o guarderías desde temprana edad.

A nivel intrauterino, y a partir del cuarto mes de gestación, el feto percibe sonoridades internas al organismo de la madre, como la respiración, el latido cardíaco, etc. y externas, como la reverberación de la voz materna a través de la membrana que cubre el vientre hasta el líquido amniótico; se trata de una comunicación pre verbal que implica a los canales auditivos y propioceptivos, involucrando sonido, música y movimiento y provocándole distintas respuestas motrices en función de la intensidad del sonido.

Desde que nace, el niño se encuentra inmerso en un ambiente estético determinado; la familia aporta un importante influjo y las instituciones educativas introducen elementos que facilitan el enriquecimiento estético del pequeño. Puesto que el ser humano está preparado para conocer el mundo a través de los sentidos, los sentimientos y el intelecto, las clases de música impartidas desde la edad infantil contribuirán enormemente al desarrollo integral del individuo, pues con ellas se coadyuva a:

–         mejorar el sistema auditivo.

–         facilitar la expresión de sentimientos e ideas.

–         ayudar al desarrollo de la memoria.

–         desarrollar la capacidad de enjuiciar críticamente.

–         mejorar las capacidades motrices.

–         potenciar las capacidades artístico- creativas.

–         favorecer la integración socio-cultural.

–         ampliar y mejorar las posibilidades lingüísticas.

 

La música desempeña una influencia muy poderosa y positiva en los niños de la primera infancia, siempre que sepamos emplearla de manera correcta.

Fomentar el interés que tu hijo muestra ahora por la música es otra forma (y muy agradable, por cierto) de favorecer su desarrollo.