CANTIDAD Y CALIDAD DE TIEMPO PARA NUESTROS HIJOS

La calidad de tiempo con los hijos no se mide por lo ameno que haya sido el rato que pasamos juntos. Las múltiples ocupaciones del día a día, las largas jornadas laborales y un gran número de cosas más mantienen llenas nuestras agendas y hacen que el tiempo que se puede compartir con los hijos sea cada vez menor, esto  impacta directamente la forma en que debemos administrar el tiempo para atender las necesidades tanto físicas como emocionales de los hijos.

Para un hijo es de vital importancia la calidad como la cantidad de tiempo que sus padres le brindan y ese equilibrio debe permitir a un padre conocer, comprender, saber qué sienten y quiénes son sus hijos.
Algunas investigaciones realizadas durante muchos años atrás han conseguido demostrar que los niños que no reciben de sus padres el suficiente tiempo, son mucho más propensos a ser agresivos, a tener sentimientos de soledad, inseguridad, aburrimiento, carencia afectiva, un bajo rendimiento escolar e incluso una gran dificultad para recibir y dar cariño.

Por andar ocupados en que nada les falte a los hijos, los padres no les damos más sino menos, menos sosiego, presencia, comprensión, menos de todo lo que precisan para crecer tranquilos.
Por otra parte, aquellos niños que reciben el acompañamiento y guía correcta por parte de sus padres, tienen una confianza mayor, un nivel de autoestima alto, una mejor interacción social, seguridad, facilidad para afianzar los vínculos afectivos, asimilan más fácil y rápidamente las normas, los valores y los principios para la vida.
7 CONSEJOS PARA TENER EN CUENTA

  1. Tenemos que empezar diciendo que no puede haber calidad si no hay tiempo con los hijos. La calidad es algo que se consigue con el tiempo, no es posible dar calidad sin tiempo, cada niño es completamente diferente al otro y no es posible saber lo que necesita si no se dedica la necesaria cantidad de tiempo. La calidad no es algo genérico, la calidad depende de lo que cada niño necesite, así que para describirlo es necesario dedicarle una buena cantidad de tiempo.
  2. Hacer que tus hijos e hijas, participen en las tareas del hogar, aunque todavía sean pequeños: ordenar, recoger, limpiar, cocinar, poner la mesa etc. Intentar que sea para ellos un juego porque, aunque parezca increíble, se divertirán y nosotros podemos aprovechar y pasar tiempo con nuestros pequeños.
  3. Si tienes trabajo que hacer, puedes esperar a que tu pequeño se acueste. Juega con él en casa con sus juguetes o con juegos de mesa, estará tan cansado que el mismo pedirá irse a la cama y entonces podremos realizar nuestra tarea.
  4. Si el clima es adecuado, mejor jugar en la calle que en casa. Muchas son las ventajas: tanto los niños como tú harán más ejercicio, con el cansancio tendrán más apetito, no ensuciarán ni desordenarán la casa y tras tanta actividad física dormirán placenteramente, la actividad física en muchas ocasiones ayuda a conciliar mejor el sueño y evitará que se despierte durante la noche.
  5. La cena es un buen momento para compartir con tus hijos, evita la televisión en la medida que sea posible, es mejor ocupar el espacio de la cena en repasar lo ocurrido a lo largo del día, historias, risas, escucha a tu hijo o hija, conseguirás que comer no sea un tormento para los peques.
  6. Escúchales, sobre todo ten tiempo para que nos cuenten sus historias, anécdotas diarias, etc., aprende a escuchar con cariño y ellos se sentirán profundamente queridos si ven una sonrisa en nuestra boca mientras ellos nos inundan con sus historias cotidianas.
  7. Por último una de nuestras grandes preocupaciones es no tener suficiente tiempo como pareja, descuidar nuestra vida en común. Sin embargo, se debe recordar que cuando se asume el reto de tener hijos la vida cambia, siempre encontraremos tiempo para nuestra pareja cuando la tranquilidad y la felicidad inunda nuestra casa.

Organicemos el tiempo, nuestros hijos necesitan de nosotros es esta época de su vida. El mejor regalo para ellos  es un tiempo de calidad cada día, recuerda que somos el espejo donde se miran nuestros niños.

No son las diversiones sino nuestro interés y dedicación personal a ellos lo que nos permite tejer  esos lazos afectivos que no se dan con la mera convivencia, y que son los que les hacen ver que ellos son lo más importante de nuestra vida, que los amamos más que a nadie, eso es calidad y se debe dar en suficiente cantidad.